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Entrada 4. Blog Estadísticas Públicas

Enviado por GILBERT.BRENES el Vie, 03/02/2023 - 15:49

El trabajador informal con derechos indirectos

Resumen:

 

  • En Costa Rica, una tercera parte de los trabajadores informales –aproximadamente 290 mil personas– no cotizan para el seguro de salud de la CCSS pero cuentan con acceso indirecto a seguro de salud y posibilidad de pensión: 54% son familiares de asegurados directos y 46% son pensionados.
  • La mayoría (60%) son mujeres y, en promedio, tienen menores cualificaciones educativas que el resto de los empleados informales y que los formales.
  • Un 42% trabajan 20 o menos horas a la semana, sobre todo en el Sector Servicios y desde su vivienda.
  • El ingreso de los TIDIs es de 130 mil colones mensuales, considerablemente menor que el de los trabajadores formales y el de los informales tradicionales.
  • La existencia de los TIDIs supone que ninguna política pública podría erradicar fácilmente al empleo informal en el país.

 

Uno de los temas mencionados frecuentemente durante la campaña política de 2022 es la relación del empleo informal con la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y la recaudación de impuestos.  Según el INEC (https://admin.inec.cr/sites/default/files/2022-11/ECE_III%20T_2022.pdf), durante el tercer trimeste de 2022, 931 mil costarricenses estaban ocupados en el sector informal; esto equivale a 4 trabajadores informales por cada 5 formales.  Como bien argumentaron los candidatos a la presidencia, una mayor cantidad de trabajadores informales implica menos recursos para los seguros de salud y las pensiones de la CCSS; una mayor proporción de personas adultas mayores sin pensión en el futuro cercano; y menos recursos del Estado para invertir en programas de bienestar social debido a menores ingresos tributarios.

Sin embargo, la realidad de la informalidad en Costa Rica es compleja, por lo que no es fácil decir que una misma política pública única pueda reducir fuertemente los diversos tipos de empleo informal.  Voy a permitirme entonces en este texto introducir el término de “trabajador informal con derechos indirectos” (TIDI), para contrastarlo con el trabajador informal tradicional. Se le denomina con derechos indirectos porque cuenta con seguro de salud y posibilidad de recibir pensión, pese a que no cotiza a los regímenes de Enfermedad y Salud y al de Invalidez, Vejez y Muerte de la CCSS a partir de deducciones a su ingreso, como lo hacen los asegurados directos.  Una tercera parte de los trabajadores informales (aproximadamente unos 290 mil) se puede clasificar como TIDIs (Estimaciones a partir de la Encuesta Continua de Empleo del III Trimestre de 2022).

Es claro que uno de los principales incentivos para tener un empleo formal es contar con el seguro médico y las cotizaciones a una jubilación; en otras palabras, cotizar para la CCSS con el fin de tener derecho a sus servicios.  Aquella persona que consiguió un empleo informal tradicional tiene características tales que le hacen difícil poder cotizar a la CCSS, o bien que le hacen tomar la decisión de no cotizar temporalmente por falta de interés.  Por el contrario, el TIDI es aquel que no tiene incentivos para cotizar porque ya disfruta el derecho a recibir los servicios de la seguridad social, puesto que el 54% cuenta con seguro de salud por ser familiar de un asegurado directo y un 46% por tener ya alguna pensión contributiva o no contributiva (o aseguramiento por el Estado sin transferencia).  Por el contrario, entre los trabajadores informales tradicionales, 54% no están asegurados, y 39% están asegurados mediante convenios especiales (como los miembros de cooperativas).

¿Qué otras características tienen los TIDIs?  La mayoría (un 60%) son mujeres, y un 29% se clasificaban como cónyuges del jefe del hogar; entre los trabajadores informales tradicionales, apenas 31% son mujeres, y solo 16% se clasificaban como cónyuges del jefe.  Además, uno de cada 6 TIDIs tiene más de 65 años; en cambio, esta proporción es casi nula entre los empleados formales y los informales tradicionales.  Además, en promedio los TIDIs tienen un año menos de educación que los informales tradicionales, y 4 años menos que los trabajadores formales.

Llama la atención también la presencia de personas nacidas más allá de nuestras fronteras.  Durante los últimos 50 años, Costa Rica ha sido un país atractivo para la llegada de extranjeros interesados en integrarse a nuestro mercado laboral.  Sin embargo, el ya conocido proceso de inmigración sin documentos oficiales propicia que los inmigrantes tengan mayor probabilidad de trabajar en el sector informal.  De hecho, entre los trabajadores informales tradicionales, 18% son extranjeros, mientras entre los trabadores formales, esta proporción es de apenas 11%.  Entre los TIDIs, este porcentaje es aún menor: Solo 6% nacieron fuera del país.  Esta diferencia era esperable porque se requiere una integración a la Ciudadanía Plena para poder tener derechos de aseguramiento, ya sea porque se cotizó en el pasado (pensionados), se tuvo acceso a beneficios sociales (pensionados no contributivos), o se cuenta con algún otro miembro del hogar con derechos ante la CCSS. Estas tres condiciones son más difíciles de conseguir entre las personas extranjeras.

Sin embargo, las mayores diferencias entre los TIDIs y el resto de las personas ocupadas son sus condiciones laborales.  42% de los TIDIs trabajan 20 horas o menos; entre los trabadores informales tradicionales, esta cifra es de apenas un 19% y entre los formales de 1%.  Comparados con el resto de los ocupados informales, los TIDIs tienen mayor probabilidad de trabajar dentro de su vivienda y trabajar en el Sector Servicios (típicamente, comercio al por menor).  La mayor diferencia se da en el ingreso.  El ingreso mediano de los TIDIs es de 130 mil colones mensuales; este monto es la mitad del ingreso de los otros trabajadores informales y menos de una tercera parte del de los formales.

En resumen, ¿quiénes son los TIDIs?

  • Son personas que no tienen incentivos para cotizar para la CCSS porque ya cuentan con seguro de salud, ya sea porque son pensionados o son familiares de cotizantes.
  • Son típicamente mujeres casadas o personas mayores jubiladas, en su mayoría costarricenses.
  • Una tercera parte trabaja dentro de la vivienda y casi la mitad trabajan menos de 20 horas (posiblemente porque tienen otras obligaciones familiares)
  • Típicamente tienen un ingreso laboral bajo porque la mayoría trabajan menos horas y porque posiblemente este dinero no representa la principal fuente de ingresos del hogar.

 

Figura 1

 

Esta población ya ha sido parcialmente analizada por otros investigadores.  A principios de este siglo XXI, la socióloga norteamericana Susan Mannon realizó entrevistas cualitativas a señoras en Heredia.  A ella le sorprendía que cuando les preguntaba si trabajaban o no, estas mujeres típicamente contestaban que no laboraban, que eran amas de casa.  Sin embargo, cuando profundizaba en sus vidas, se daba cuenta que muchas de estas señoras tenían pequeños negocios (“emprendimientos”) que les servían para contar con “un dinerito”: vendían cosméticos, hacían repostería para venderles a los amigos, planchaban en casas vecinas, etc.  La Dra. Mannon se asombraba que algunas de estas señoras ganaban más dinero que sus maridos, a pesar de que no tenían conciencia de que formaban parte de la población económicamente activa.  De acuerdo a la autopercepción de estas señoras, estas labores constituían una dimensión de sus interrelaciones sociales cotidianas.

¿Qué implicaciones de política pública tiene la caracterización del sector informal en Costa Rica?  El reconocimiento de la existencia de los TIDIs supone que ninguna política pública podría erradicar totalmente a los trabajadores informales.  Posiblemente el objetivo principal de este trabajo informal es generar un ingreso complementario para la familia, en lugar de poveer el sustento diario del hogar.  Indudablemente estos trabajadores contribuyen a la dinámica económica del país, a pesar de que no transfieren dinero a la seguridad social.  El Estado como un todo (incluyendo la CCSS) podría buscar formas creativas de integrarlos a la masa cotizante del país sin presionarlos a descontar un porcentaje alto de sus bajos ingresos.

Quisiera terminar con una acotación metodológica.  El INEC empezó a “medir oficialmente” al sector informal a partir de la puesta en práctica de las Encuestas Continuas de Empleo (ECEs), que sustituyeron a las Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) en 2008.  No obstante, aún si las EHPMs hubieran tratado de medir la presencia del sector informal, se hubieran encontrado cifras menores a las que se hallan actualmente, porque las ECEs y las Encuestas Nacionales de Hogares (ENAHOs) han venido incluyendo una serie de preguntas para medir el empleo en forma más precisa, incluyendo los trabajos de pocas horas.  La posibilidad entonces de logar identificar a los TIDIs se debe en gran parte al esfuerzo que ha venido realizando el INEC para estudiar el empleo en forma más detallada.

 

Autor: Gilbert Brenes Camacho

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