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Enviado por gbrenes el Mié, 01/06/2022 - 14:30

Nuevos hogares y nuevos miembros del hogar durante la pandemia

Resumen:

  • Hubo un decrecimiento en la conformación de nuevos hogares durante el primer año de la pandemia, que se recuperó en 2021 al nivel prepandémico: 2,9% en 2019; 1,6% en 2020; 2,9% en 2021.  Este comportamiento es consistente con los cambios en el número de matrimonios durante este mismo año: 22677 en 2019; 18852 en 2020; 24352 en 2021.
  • En cambio, la llegada de nuevos miembros del hogar se mantuvo estable durante estos tres años.  El cambio más notorio entre 2019 y 2020 en las características de estos nuevos miembros es la disminución en la importancia relativa de los extranjeros.  En 2019, 23% de los nuevos miembros eran extranjeros, pero en 2020, este porcentaje cayó a 7%.
  • En 2021 aumentó la llegada al hogar de nuevos miembros que tenían empleo.  Este cambio refleja que la reconfiguración de algunos hogares se dio como una estrategia de supervivencia del hogar para mantener bienestar económico.
  • La reducción en el número de uniones conyugales y en la proporción de nuevos hogares puede estar relacionado con la baja en la natalidad.  Son los hogares jóvenes los que más han reducido su fecundidad.  En el 2010, 15% de los hogares jefeados por una persona menor a 25 años tenía en el hogar al menos a un bebé menor de 1 año.  Esta cifra se redujo a 5% en 2021.
  • La pandemia parece que acrecentó la brecha en la fecundidad entre los hogares de menores ingresos y los hogares de mayores ingresos.
     

 

Las restricciones sanitarias puestas en práctica por los Gobiernos alrededor del mundo para controlar los contagios por Covid19 tuvieron un impacto en fenómenos socioeconómicos más allá de la salud pública.  Algunos de los comportamientos demográficos más afectados fueron los matrimonios, la creación de nuevos hogares, y la reconfiguración de los existentes.  Según el INEC (https://inec.cr/poblacion/matrimonios/), el número de matrimonios inscritos en Costa Rica disminuyó entre 2019 y 2020; pasó de 22677 a 18852, un descenso de 17%.  Sin embargo, en el 2021, esta cifra creció a 24352, sobrepasando el número del 2019.   
 

Figura 1.

Figura 1

 

El descenso temporal en el número de matrimonios tuvo una consecuencia lógica en la formación de hogares.  Usando datos de las Encuestas Nacionales de Hogares, se encuentra que la proporción de conformación de nuevos hogares bajó a casi la mitad desde 2019 a 2020: 2,9% a 1,6%.  Sin embargo, esta proporción regresó a su valor original de 2,9% en 2021.  Mientras que la conformación de nuevos hogares sí tuvo un comportamiento oscilante, la llegada de nuevos miembros del hogar se mantuvo parecida en este trienio, aunque las características de estos nuevos miembros del hogar han variado durante la pandemia.  El siguiente texto busca describir ciertas características de los hogares cuya conformación mutó, para tratar de comprender esta tendencia.

Los recién llegados al hogar tienden a ser jóvenes, solteros y en promedio menos educados que el resto de los miembros del hogar; además, tienden a llegar a hogares pequeños y jefeados por jóvenes.  Sin embargo, durante 2020 más bien se redujo la proporción de nuevos miembros del hogar que llegaba a hogares jóvenes (de 24% a 11%), y aumentó la proporción que llegaba a hogares jefeados por personas de 65 años y más (de 19% a 28%); en el 2021, se regresó a la distribución relativa de 2021.  

Quizá el mayor cambio en las características de la llegada de nuevos miembros del hogar está asociado con el país de nacimiento.  En el 2019, un 23% de los nuevos miembros de hogares eran extranjeros.  Esta proporción cayó a 7% durante 2020 pero se logró recuperar a 20% en 2021.  La cifra de 2020 acumula evidencia en favor de la hipótesis de que la crisis sanitaria y socioeconómica desincentivó la llegada de inmigrantes al país, o bien, la movilidad de estos de un hogar a otro para adecuarse a los cambios en el mercado laboral.  Otro cambio importante que ocurrió más bien entre el 2020 y el 2021 fue la incorporación al hogar de miembros ocupados.  La probabilidad de que un nuevo miembro del hogar tuviera empleo se triplicó entre 2020 y 2021, lo cual refleja la reactivación en el empleo ante la disminución de las restricciones a la movilidad, pero también a la necesidad de los hogares de contar con nuevos miembros con ingresos para recuperar su bienestar económico.

En cuanto a los nuevos hogares, estos naturalmente tienden a ser más jóvenes en promedio, y a vivir en casas alquiladas o prestadas en lugar de casas propias.  Las características de los nuevos hogares no variaron mucho durante la pandemia, pese a la reducción en la proporción observada en 2020.  El único cambio estadísticamente significativo fue en la escolaridad del jefe.  En 2019, cuanto mayor fuera la escolaridad del jefe del hogar, mayor la probabilidad de conformar un hogar; en 2021, ese patrón desapareció.  Este cambio sugiere que las personas más educadas fueron las que pospusieron en mayor proporción los matrimonios o las uniones libres durante la pandemia.

La conformación o reconfiguración de hogares es un fenómeno social importante para los demógrafos porque predice otros comportamientos poblacionales.  Las uniones conyugales son uno de los determinantes más importanes de la fecundidad porque implican mayor frecuencia de relaciones coitales con fines reproductivos.  Además, un nacimiento se puede considerar como el arribo de un nuevo miembro del hogar.  La reducción en el número de matrimonios y en la consiguiente proporción de nuevos hogares entre 2019 y 2020 puede explicar en parte la fuerte caída en la natalidad entre 2020 y 2021.  Además, la disminución de la capacidad o intención de los jóvenes para formar nuevos hogares durante el 2020 profundizó la tendencia de esta población a procrear menos niños.  De hecho, esta fuerte reducción de la tasa de fecundidad de las madres jóvenes también se puede observar en las Encuestas de Hogares.  En 2010, por ejemplo, 15% de los hogares jefeados por alguien menor a 25 años tenía a un bebé entre sus miembros; en 2021, ese porcentaje se redujo a una tercera parte: 5%.  En los otros grupos de edad, la proporción también se redujo, pero en menor proporción.  

Figura 2.

Figura 2

 

El otro gran factor relacionado con la caída en la fecundidad es la desigualdad socioeconómica.  Las distintas encuestas de salud sexual y reproductiva venían documentando una reducción de la brecha en la fecundidad entre las personas de distintos niveles socioeconómicos.  Sin embargo, los datos de la ENAHO sugieren que, durante la pandemia, la brecha se volvió a abrir.  Por ejemplo, si se toma el porcentaje de los hogares que tienen miembros del hogar menores de un año como un indicador de fecundidad del hogar, en 2010 este indicador entre el 20% de hogares con menores ingresos era 3.4 veces el indicador correspondiente al 20% de hogares con mayores ingresos.  En 2021, esta brecha se incrementó a 4.6 veces. 
 

En resumen, la pandemia por COVID-19 tuvo un impacto sobre la reconfiguración de los hogares.  En particular, afectó la incorporación de inmigrantes a los hogares durante el 2020, y aumentó la llegada al hogar de nuevos miembros que tuvieran empleo en el 2021.  Además, si bien es cierto, las características de los nuevos hogares no parecen haber cambiado durante el período 2019-2020, el hecho de que la “creación” de hogares se da sobre todo por parte de personas jóvenes pudo haber tenido un impacto en la reducción histórica de la natalidad en Costa Rica.  La pandemia también parece haber coincidido con un aumento en la desigualdad socioeconómica en la fecundidad.  No obstante, la recuperación en el 2021 de los indicadores analizados permite hacer prever que en 2022 podría haber un pequeño crecimiento en los niveles de fecundidad.
 

 

 

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