La tasa R de reproducción del COVID-19.  Costa Rica en el contexto de Iberoamérica

La tasa R de reproducción de una epidemia indica el número promedio de personas que contagia cada infectado durante todo el tiempo en que es contagioso.  Desde una perspectiva poblacional, la R indica por cuánto se multiplica cada generación de infectados, es decir su crecimiento potencial. Una tasa R = 1 significa que cada generación de casos es reemplazada por otra de igual tamaño, es decir que la cantidad de gente infectada no aumenta ni disminuye en el tiempo y la epidemia está bajo control.  Si R es menor que la unidad, la epidemia está en camino de extinguirse, pero si es mayor que 1 hay proliferación, la cual será de tipo exponencial a menos que se haga algo para contenerla.

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La tasa R del COVID-19 en Costa Rica, estimada con los datos más recientes de julio 7 de 2020, es R = 1,7 con una tendencia fluctuante por debajo de 2 (Gráfico 1).  Esta estimación corresponde a contagios ocurridos alrededor del miércoles 2 de julio ya que en promedio suelen transcurrir 6 días entre el momento del contagio y el reporte confirmatorio del laboratorio.

Esta tasa R = 1,7 significa un potencial de duplicación cada 13 días en la cantidad de personas infectadas, lo cual es grave. 

Las 21 poblaciones iberoamericanas incluidas en la gráfica 1 (Nicaragua y Venezuela fueron exluidas debido a que sus datos no son creíbles) redujeron substancialmente la tasa R en los primeras semanas de la pandemia, con la excepción de Perú.  Desde mediados de abril se presentaron todo tipo de tendencias en Iberoamérica y amplias diferencias en los niveles de R, pero en junio parece existir una convergencia de los países hacia una R menor que 1,5, con la desafortunada excepción de Costa Rica.

Costa Rica tuvo la tasa R más baja de Iberoamérica a mediados de abril, pero una tendencia al alza iniciada después de semana santa ha hecho que el país se ubique entre los de más rápida propagación en Iberoamérica desde hace más de un mes. 

Para hacer un ranking de los países iberoamericanos según su tasa R actual, hemos tomado el promedio de la semana más reciente.  La gráfica 2 presenta este ranking. Costa Rica encabeza este ranking fatídico con R = 1,85 promedio de la semana más reciente.  En el otro extremo, cuatro países, con Chile a la cabeza, presentan una R menor que la unidad, es decir con la pandemia en vías de control.

Severidad de la pandemia: la mortalidad

Es importante subrayar que la tasa R no es un indicador apropiado del grado de severidad de la pandemia.  Unicamente indica su potencial de proliferación.  Para cuantificar la severidad de la pandemia conviene usar un indicador de la mortalidad acumulada con corrección por el tamaño de la población y el grado de envejecimiento demográfico: la razón de muertes por COVID-19 por cada 100.000 personas adultas mayores (notar que el numerador incluye defunciones de todas las edades, pues no están disponibles estadísticas desagregadas por edad como para calcular una tasa estandarizada por edad, que es lo que correspondería).

Costa Rica presenta la razón de mortalidad más baja de Iberoamerica, con 2 defunciones acumuladas por cada 100.000 personas mayores (gráfica 3).  Razones de mortalidad menores que 10 identifican a cuatro poblaciones iberoamericanas en las que la pandemia ha tenido poca afectación… hasta ahora.  Entre ellas se incluyen Cuba, Uruguay y Costa Rica, países que tradicionalmente exhiben buenos indicadores de salud y tienen buena reputación en la calidad de sus estadísticas.

Perú y Ecuador son los países iberoamericanos en que el COVID-19 ha afectado más severamente a la población ya que han muerto más de 350 personas por cada 100.000 mayores. Le siguen Brasil, México y España con razones de mortalidad de más de 300.  Durante muchas semanas y hasta hace poco, era España el país de mayor mortalidad, pero en la actualidad son ya cuatro los países latinoaméricanos con una mortalidad mayor que la de España.

Contención de la pandemia con trazamiento y testeo

Como lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), la más importante intervención para contener la pandemia es la localización (rastreo) de los contactos de cada caso para su correspondiente testeo e identificación de quienes han sido infectados.  Un indicador de que esta intervención se está llevando a cabo exahustivamente es la cantidad de casos descartados (con test negativo) en relación con la cantidad de confirmados con un test positivo.  Un apropiado programa de localización y contacto se reflejará en promedios de 10 o más contactos descartados por cada caso confirmado (algunos países llegan a más de 100).  Programas débiles que en escencia no están efectuando contención de la pandemia se reflejan en muy pocos casos descartados por cada confirmado.

Costa Rica ha presentado consistentemente desde el inicio de la pandemia cocientes de diez o más casos descartados por cada confirmado (Gráfico 4).  Incluso, desde mediados de abril y hasta fin de mayo descartó diariamente más de 20 casos negativos por cada positivo.  La clave del éxito del país para contener la pandemia radicó en este intenso accionar de localización y testeo desde los inicios de ésta.  Sin embargo, desde mediados de mayo se manifiesta una preocupante tendencia de disminución de este indicador que ha caído desde alrededor de 40 a tan solo 2 casos descartados por cada positivo en días recientes (Gráfico 4).  Este bajón puede ser manifestación, o de que han disminuido el esfuerzo de rastrear y testear los contactos de nuevos casos, o de que el aumento en la cantidad de casos positivos está desbordando las capacidades del sistema para efectuar exhaustivamente esta actividad.

 

En contraste con Costa Rica, dos países exitosos de la región –Uruguay y Cuba– mantienen cocientes superiores a 200 casos descartados por cada confirmado.  Por su parte, el vecino país de Panamá, que es uno de los de más alta mortalidad por COVID-19 en Iberoamérica, a lo sumo ha logrado alcanzar cinco casos descartados por cada confirmado y en días recientes este cociente es del orden de 2, lo cual es mal augurio para el vecino país.